Pero el olor se intensificaba cerca de la puerta que daba al garaje.
—Huele a gas —susurró, incorporándose de golpe. huele a gas obra completa para imprimir gratis
Su marido, Luis, ni se inmutó. Roncaba con la boca abierta, ajeno al peligro. Marta recorrió la casa en puntas de pie, nariz en alto como un sabueso. La cocina parecía normal. Las llaves de la hornalla estaban cerradas. La termotanque, apagada. Pero el olor se intensificaba cerca de la
—No, estúpida. Duerme.
"No abras las ventanas. No llames a nadie. Solo vete y olvida que esto pasó." Roncaba con la boca abierta, ajeno al peligro
Apagó la llave de paso general con mano temblorosa, abrió todas las puertas y ventanas, y arrastró a Luis al jardín. Mientras el aire fresco le llenaba los pulmones, supo que el gas no era lo único que olía mal en su vida.
Ella abrió la puerta del garaje y el aroma la golpeó como un puño. Allí, en la penumbra, vio la manguera de gas desconectada del calefón, silbando apenas. Y junto a ella, un papel pegado con cinta: